¿Te puedes fiar de lo que lees?

¿Te puedes fiar de lo que lees? ¿Puedes confiar en lo que está escrito simplemente por el hecho de que esté escrito? Y si no te fías, ¿para qué sirve leer? ¿No sería todo, entonces, un gran galimatías? ¿O es mejor creerlo, todo y siempre, a pies juntillas? Quien escribe ¿lo hace alguna vez con intención de engañar? ¿No será, más bien, esa su intención siempre? Si lo hace para comunicar algo, ¿no será que, en el fondo, el sentido de esa comunicación, aun a costa de mentir intencionadamente si es preciso, no tiene otro objetivo que el de sacar provecho u obtener ventaja? ¿Es el lector -siempre- alguien desvalido a merced, no ya de lo que lee, sino de la interpretación que tiene que dar obligatoriamente a lo que lee? ¿Nos tenemos, entonces, que pasar la vida leyendo entre líneas?

cartel gasolinera

El otro día vi este cartel en una de las puertas traseras de una gasolinera. “La recaudación del día ha sido retirada de la estación”. Al leerlo me puse en el caso de ser un atracador y no pude evitar plantearme diversas cuestiones. Aunque sé que los atracadores no tienen tiempo -cuando están actuando- de elucubrar, y mucho menos acerca de estas cuestiones.

La primera cuestión que se plantea es la de su veracidad. ¿Será cierto que ya se han llevado la recaudación del día? ¿O simplemente lo han puesto con el objetivo de engañar a los posibles cacos? Ponemos un cartelito, pensaron, y ya, por lo menos, se lo piensan. No entréis que no hay nada. Pero, ciertamente, ¿no hay nada? ¿Qué debe hacer entonces un buen atracador? ¿Creérselo e irse? ¿O entrar a comprobarlo? Santo Tomás lo tendría claro. Aunque bien pensado, ¿para qué correr ese riesgo si la recaudación del día ha sido retirada?

Otra cuestión que me asaltaría antes de entrar, mientras estuviera leyendo el cartelito, es la de averiguar, si eso fuera posible, a qué día exactamente se refería. La recaudación del día… No suena muy preciso. Y por cierto, ¿a qué hora vendrían a retirarla? Porque tal vez todavía no lo habían hecho. Entonces podrían dejar los atracadores, una vez retirada la recaudación del día, otro cartelito para avisar a los que vienen todos los días -si es que vienen- a retirar la recaudación, diciéndoles que: “La recaudación del día ha sido retirada realmente de la estación”

De todas formas, si te paras a pensarlo -un poco más- detenidamente, a altas horas de la madrugada, con poca o ninguna luz, en esa parte trasera de la gasolinera no se debe ver un pimiento. Y claro, para leer cartelitos estaría el atracador. Así que para adelante. Luego ya vería si habían -o no- retirado la recaudación del día. Sería entonces cuando averiguaría por fin si el cartel no era más que una figura literaria.

Lo que está claro es que yo no valdría para atracador. Me pierdo cuando leo.

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4 comentarios sobre “¿Te puedes fiar de lo que lees?

  1. Joder, y tanto. Especialmente si te pones a buscar los nuncas y los siempres y la forma adecuada de actuar en cada caso en función del nunca o del siempre. Recuerda lo de las puertas múltiples. Tras cada cartel y tras cada caco habrá una realidad distinta. Suerte para el cine, la literatura y los observadores en general….

    1. Alguna vez he fantaseado con la posibilidad de llegar -en un proceso de desaprendizaje que ya he iniciado (sin mucho éxito, todo hay que decirlo)- a un analfabetismo total. Ya sé que me perdería muchas cosas, pero ¿cómo sería vivir sin saber leer?
      No sé, pero seguro que no me valdría de nada, seguro que me pasaría el día interpretando trazos, manchas, sombras, luces, signos, ruidos, gestos…

      1. El demonio enrevesado es el pensamiento, sí. Yo lo que me he preguntado más de una vez es, ya que el lenguaje es aquello que le da forma al pensamiento, esa retorcida vocecilla, qué forma tendrá en aquellas personas que no tienen un lenguaje para instrumentarlo. Me produce una enorme curiosidad. Qué forma tiene el pensamiento de un sordomudo, por ejemplo? Alguna vez me gustaría perder el lenguaje y ser sordomuda para saberlo….pero creo que no puedo, como satisfacer otras muchas otras curiosidades….

      2. …como un sordomudo que no supiera leer ni escribir.
        Todo serían pensamientos -pensamientos puros, no mediatizados- y sentimientos -éstos, más o menos puros. No habría nada que se pareciera a las palabras. ¿O sí? ¿No tendrían que, para articular esos pensamientos y esos sentimientos, utilizar algo parecido a las palabras, un sistema similar al de la lengua?
        Creo que no tenemos escapatoria.

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