Escritor

pluma

Mezquino, interesado, anodino, maleducado, era una persona sumamente desagradable. Había escrito algunas de las novelas más importantes de los últimos decenios y era uno de los pocos escritores que merecía, en los más diversos círculos, la consideración de indiscutible. Los premios jalonaban su carrera. Algunas de sus páginas eran lo más hermoso y penetrante, lo más lúcido y lo más clarificador que se podía leer entre la abundantísima y banal literatura actual. Su prosa -su manera de escribir- surgía en las páginas de sus libros diáfana y compleja, limpia y demoledora. Tenía el don. La consideración de clásico era el menos encomiástico de los elogios que provocaba. Pero era un imbécil.

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2 comentarios sobre “Escritor

  1. Bueno, eso puede pasar, escribir muy bien pero dejar mucho que desear como persona. Por eso no me interesa conocer personalmente a los escritores que admiro, por si resultan ser idiotas.

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