Ornitológica (4)

Paciencia y suerte. Se necesitan estas dos cosas para fotografiar pájaros. De lo primero, aún me queda algo, no mucho, pero algo, y de lo segundo, mejor hablamos de otra cosa, cambiemos de tema. También, claro, hacen falta una buena cámara y unos conocimientos técnicos suficientes. La mía es una de bolsillo y mis conocimientos, más bien nulos. Y si tenemos en cuenta que los pájaros nos huyen – a los humanos- como si vieran al mismo diablo en persona, no se fían en absoluto de nuestra presencia, algo que no les podemos reprochar, puedo comprobar cada día que no es fácil hacerles fotografías. Está de más que diga que me niego a profesionalizarlo mediante hides y comederos -o bebederos- preparados. Demasiado complicado. Simplemente salgo al campo, cuando puedo, a diario, con mi pequeña cámara en el bolsillo del pantalón.

El otro día tuve suerte. Pude fotografiar a un rabilargo. De vez en cuando les veo sobrevolar el territorio, casi siempre en parejas, y debo abrir la boca al tiempo que levanto la cabeza mirándoles pasar, elegantes y azules, con su larga cola que parece dejar un rastro hasta desaparecer. Son bonitos. (Ya sé que la foto no es buena, pero…)

rabilargo

Dicen los entendidos que este pájaro no es muy viajero, sus movimientos no le alejan mucho del territorio en el que se han reproducido. Por eso resulta un enigma que solo haya rabilargos en dos poblaciones separadas por miles y miles de kilómetros. Su hábitat más extenso se halla al otro lado del mundo, allá por el este de China, Corea y Japón. La otra zona, curiosamente, se halla por aquí, por el cuadrante suroccidental de la Península Ibérica. Es extraño.

Habita en bosques no muy densos, aclarados, ya que prefiere un arbolado escaso, como el de las dehesas en este caso. Debe temer que su larga cola pueda enredarse si la vegetación arbórea es excesivamente tupida. Se alimenta de todo tipo de insectos -le encantan los escarabajos-, aunque también ingieren con avidez uvas, cerezas, higos y otros frutos.

El rabilargo (Cyanopica cyanus) tiene un aspecto grácil, una línea rematada por una larga cola que le otorga un aire elegante, realzado por un plumaje en el que predominan los tonos azulados, los cremas con un suave matiz rosáceo y los blancos que contrastan con el intenso capirote negro que cubre su cabeza. Aunque no parece que sea de la familia de los cuervos (corvidae), sin embargo lo es, no deja de ser un córvido, como los cuervos, los grajos, las grajillas y las cornejas. Que no sabemos si le envidian o le compadecen.

Él, probablemente, no quiere saber nada de ellos.

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6 comentarios sobre “Ornitológica (4)

  1. Prueba con los petirrojos, son muy confiados y se acercan sin ningún temor.
    No está nada mal la foto de tu rabilargo, es bonita esa cola azul.

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