Cada vez menos

taza

A estas alturas debería estar ganando lectores y, sin embargo, los estoy perdiendo. Tampoco es que pierda muchos. Es algo imposible. Tenía muy pocos. Así que estos muy pocos se están convirtiendo en poquísimos. Y me temo que solo hay un responsable de esta penuria.

Pero no me preocupa en exceso. Aunque tengo que reconocer que mi autoestima se vuelve a resentir con estos datos que, día a día, me suministra la aplicación que utilizo para publicar estas cosas que escribo en internet. Pero más allá de las estadísticas, es una sensación demasiado real, algo así como una intuición de que lo que escribo va degenerando en una inevitable falta de interés y, en consecuencia, en una desoladora falta de respuesta.

No es la primera vez que me quejo de lo mismo. Casi se está empezando a convertir en una especie de género literario. Entre la lamentación y el desahogo. Y ya sé que quejarse no es de buen gusto. Pero cada cierto tiempo vuelvo con lo mismo. Es como si, además, hubiera cierta autocomplacencia en el fracaso. Y la obstinación en no hacer nada por evitarlo.

Cuando escribo avanzo a trompicones -o acaso doy vueltas a la misma noria-, pero cuando lo hago, me muevo. Aunque no llegue a ningún sitio. La posibilidad de que alguien lea lo que he escrito es un regalo añadido. Y como son tan pocos los que recibo, hacen más ilusión.

Pero si fuera coherente conmigo mismo y con lo que me movió en un principio a escribir todo esto y, lo que es, no sé si peor, pero sí más absurdo, a publicarlo en la red, no debería extrañarme esta creciente -y persistente- ausencia de lectores. Era algo previsible, lógico y tal vez necesario.

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10 comentarios sobre “Cada vez menos

  1. Pues sí, efectivamente eres un poco quejica. Las estadísticas no siempre son reales. ¿Te has parado a pensar que a veces tenemos un enlace directo al email y leemos desde allí? ¿Que no siempre podemos o sabemos hacer comentarios apropiados? Cuidado con las estadísticas que las carga el diablo (y está mal que lo diga yo precisamente).

    Por cierto, me sigues suministrando mucho material para los alumnos de nivel avanzado: ¡mil gracias! Las últimas entradas de las que voy a sacar provecho -si sigue sin importante- son: “Historia de Tal y Cual”, “Alguien me ha dicho algo”, “Fábula” (por descontado) y “Contra la historia del gusto” (con lo que estoy totalmente de acuerdo, excepto en el final, en el que vuelve a salirte la vena quejica).

    A lo mejor alguno de mis estudiantes se fija en la referencia del escrito (siempre aparece la fecha, el autor y el nombre del blog), que yo me empeño en destacar y publicitar algo, y te aparece algún otro lector.

    Pero bueno, también es verdad que el que no llora, no mama.

    1. Vaya. Glups. Gracias.
      Es cierto. Las estadísticas deben estar mal, y además, no importan. Las estadísticas no son capaces de mostrar lo que yo puedo llegar a valorar comentarios como éste.
      Otra vez vaya. Otra vez glups. Otra vez gracias.

  2. Ahora voy a tener que empezar yo con los glups, glups.
    A mí me parece que necesitas un fuerte tirón de orejas.
    Sobre valoraciones también habría mucho que hablar.
    Me veo discutiendo contigo delante de un par de cervezas, aunque seguramente no vamos a estar de acuerdo.

  3. Me ha hecho mucha gracia lo del género literario de la queja, jajaja.
    Me parece bien que te quejes de vez en cuando, es más, yo creo que deberías ponerte el objetivo de hacer una entrada-queja una vez al mes, por lo menos.
    Si quieres más visitas tienes que visitar tú más a tu vez, como sospecho que eso no lo vas a hacer, y me parece muy bien, tu blog seguirá siendo minoritario.

    En el fondo es bonito ser minoritario, y distinguido.

    1. No sé. Todo esto no deja de ser un entretenimiento. Tampoco hay que darle más transcendencia.
      (Aunque, para mí, es más que un entretenimiento y cada vez le doy más trascendencia).
      Ya JRJ escribía para una inmensa minoría. En mi caso lo hago para mí mismo y para una mínima minoría.
      Si alguna vez dejara de ser así, estoy seguro que echaría de manos estos tiempos de penuria.
      Gracias por la distinción.

  4. Entiendo eso de preocuparse por las estadísticas. Sucede que además de escribir (bien, de preferencia) debemos ser prestos y creativos en hacernos propaganda. Esto último ea extenuante. Por mi parte, leo en tus textos un potencial poético enorme. Tu relato de EL CARTERO no le pide nada a los que circulan en la red, es más, ni a los publicados. Sigue adelante sin fijarte en los números, concéntrate mejor en las letras. 🙂

    1. Gracias por tus palabras. Reconfortan.
      Y estoy de acuerdo: no sé quien inventó las estadísticas y la propaganda. Debió ser el mismo.
      Procuro seguir. Sin más.
      Gracias por leer.

  5. Pues yo he recuperado tu bloj, y sigue siendo un placer leerte desde el otro lado de la pantalla. Adelante, como Don Quijote, persiguiendo sueños aunque parezcan imposibles

    1. Cuantísimo tiempo, Carmen Doble Uve. Qué sorpresa -y qué alegría- volver a encontrarte por estas páginas. Dicen que el no tener noticias es la mejor noticia. No sé.
      Y sí. Por aquí seguimos. Con más y mejores insensateces. Aunque -creo que desgraciadamente- yo soy más de Sancho. Pero eso no quita para que no haga otra cosa que imaginar -y escribir- quijotadas.
      Gracias por volver a dejarte caer por aquí.

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