El canto del gallo

Todavía recuerdo uno de los versos más memorables del Poema del Mío Cid, aquel que describe un amanecer de esta manera:

Apriessa cantan los gallos e quieren quebrar albores

Me ha venido ahora a la cabeza mientras hojeaba el periódico de la provincia y me encontraba con esta -no sé si llamarla- noticia:

gallo-2

Denuncia que el canto de un gallo no le deja dormir

Resulta que un vecino de la capital -cómo añoro las pequeñas ciudades en las que aún pueden ocurrir cosas como esta- acudió a la Policía Local para denunciar un hecho que le quita el sueño. No se trata de música a horas intempestivas, ni jóvenes haciendo botellón. El canto de un gallo no le deja dormir por las noches.

El afectado se personó en la jefatura para denunciar la situación que, según manifestó, lleva padeciendo desde hace bastante tiempo. El animal está en una vivienda colindante, pero de otra calle. El problema, fundamentalmente, es que se pone a cantar a horas intempestivas.

Por lo visto, el insomne a la fuerza ya ha acudido a distintos departamentos municipales, pero, como suele suceder no solo en éste, sino en otros muchos casos, en ninguno de ellos le han dado solución.

La Policía Local en este caso tampoco sabía muy bien cómo solucionar el problema. (¿Hay alguna ordenanza municipal al respecto? ¿Se puede establecer un horario de canto de gallos?) Así que, un poco como Pilatos, han derivado el caso al Servicio de Protección Animal del Ayuntamiento -que no sé muy bien qué tiene que ver con el asunto en cuestión- para que estudie y resuelva, si es posible, el problema. Ardua cuestión, sin duda, que necesita un estudio previo y a fondo.

Mientras, el hombre que no puede dormir porque el gallo de su vecino canta a horas intempestivas, con ojeras, después de todas estas gestiones, regresa a casa. Cuando sea de noche y se meta en la cama, con los ojos abiertos en la oscuridad, no hará otra cosa que esperar a que cante, con su ronco y poderoso kikirikí, el gallo. El maldito gallo, también insomne, que tiene prisa porque amanezca, y ya, en plena medianoche, pretende con su canto quebrar los albores.

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2 comentarios sobre “El canto del gallo

  1. Bueno, no sólo cantan los gallos, también ladran los perros, tocan las campanas, croan las ranas y hasta los grillos. Solución? Muy simple: que se ponga unos tapones para los oídos. No estamos en tiempos de Calígula, quien mandó cortar la cabeza a uno que no le dejaba dormir con su tos. Jajaja!
    Saludos

    1. Supongo que será el propio dueño del gallo el que haga de Calígula y le corte el cuello al insomne animal allá por Navidad para prepararse un buen arroz.
      Gracias por leer. Gracias por comentar.

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