Los recuerdos (2)

lapiz

Los recuerdos nos acompañan, aunque los vayamos perdiendo poco a poco por el camino. A veces nos asaltan de improviso y otras, no damos con ellos. No son fáciles de manejar. Es como si tuvieran vida propia. Van, vienen y se pierden. Aunque viven en un tiempo que no es el suyo, este futuro no les interesa gran cosa.

Tenemos finalmente la impresión de que, o bien nos faltan, de que nos han abandonado, de que no conseguimos recuperar ni siquiera una mínima parte de ellos, o bien nos acosan y acorralan hasta casi asfixiarnos. Deben, es cierto, tener vida propia.

Me pregunto, entonces: ¿nuestros recuerdos se acuerdan de nosotros? Y si lo hacen, ¿nos reconocen?

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