A pesar de que el semáforo se puso en verde en repetidas ocasiones

dormidoSorprenden a un conductor ebrio «adormilado» en un semáforo

La policía local ha puesto a disposición judicial a un conductor, de 56 años, que se quedó «medio adormilado» con su vehículo parado junto a un semáforo en verde debido a que multiplicaba por casi cuatro la tasa de alcoholemia permitida. Los hechos sucedieron a las 5.10 horas del domingo en el cruce de la avenida Luis Movilla Montero con la calle Arturo Barea, cuando una dotación de la Policía Nacional observó como un vehículo se encontraba detenido en la vía a pesar de que el semáforo se puso en verde en repetidas ocasiones.

A veces he pensado en escribir algo sobre los tiempos de espera perdidos delante de un semáforo en rojo. Lo que hacemos, lo que pensamos. Si los sumáramos al cabo de nuestra vida darían una buena cantidad de tiempo, una buena cantidad de tiempo -centenares de horas tal vez- que se ha ido a algún sitio, convenientemente desaprovechada, definitivamente perdida.

Aunque se conocen casos en los que esos tiempos perdidos esperando que cambie la luz del semáforo han servido para que se produzca, con la mirada perdida, una especie de epifanía, de iluminación, de descabalgamiento en el camino a Damasco, y vislumbremos el sentido de nuestra vida, es decir, su sinsentido, su desperdicio, y acaso, en ese lapso que va entre el rojo y el verde, decidamos tomar la decisión de cambiar, de dejar, tenga las consecuencias que tenga, todo esto y empezar de nuevo en otro lugar donde no existan los semáforos. Luego, al ponerse verde y apremiado por los de atrás, reemprendemos la marcha camino de donde íbamos, al lugar de siempre, a ningún sitio.

Pero la otra noche, a eso de las cinco y diez de la madrugada, el coche parado delante del semáforo en rojo, permaneció inmóvil, “detenido”, como dice la policía local, “en la vía, a pesar de que el semáforo se puso en verde en repetidas ocasiones”.

Y ahora, mientras leo esta breve noticia sin importancia, reparo en las veces que en nuestra vida que nos hemos saltado un semáforo en rojo o hemos apurado al máximo los que estaban en ámbar. Pero creo que han sido más, muchas más, las veces que hemos permanecidos parados ante semáforos que estaban en verde. Que se volvían a poner en verde.

A menudo había pensado en escribir algo sobre los tiempos de espera perdidos delante de un semáforo en rojo, pero nunca llegué a pensar en escribir algo sobre los tiempos de espera perdidos delante de un semáforo en verde.

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2 comentarios sobre “A pesar de que el semáforo se puso en verde en repetidas ocasiones

  1. Me acabas de poner a pensar en todo el tiempo invertido en los rojos, en la adrenalina de los ambar, pero mucho más en que algunas personas no estamos dispuestas a no avanzar en un verde y quedarnos a la espera del próximo. O saltarnos un rojo y tomar el riesgo.

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