Perorata nocturna

bar

Como si estuviera descubriendo un mar ignoto hizo un gesto y continuó hablando más despacio, en otro tono, más solemne. Aunque ese mar no fuera más que, otra vez, el Mediterráneo.

-De repente, todo se convierte en pasado. Incluso esto de ahora mismo. Es automático. No queda apenas margen. Todo lo que es, ya no es. Todo lo que está siendo, está dejando de ser. Es una carrera absurda. Vivimos en el pasado. No nos queda más remedio. El presente es una ficción. No es más que un pretexto para que exista el pasado. Lo único que nos queda. Pero también se esfuma. Por no hablar del futuro, esa zanahoria colgada de un palo. Otro pretexto, esta vez innecesario.

Se pidió otra cerveza, y después de permanecer unos instantes en silencio, continuó hablando al camarero, que apenas le hacía caso, mientras rellenaba las cámaras y miraba de reojo a la televisión ya sin volumen.

-¿Qué ha sido del día de hoy? ¿Qué está siendo de todo esto, de ahora mismo? Se ha convertido ya en pasado, en un pasado que ni siquiera merecerá la pena recordar, un tiempo malgastado. Como todos, en realidad.

-A y media tengo que cerrar -dijo con una desgana profesional el camarero.

-Me pones otra y te cobras. Antes de que este momento se convierta en pasado. No se puede hacer nada. Dejarse llevar o rebelarse vienen a tener las mismas consecuencias. No entiendo dónde se almacena tanto pasado, para qué sirve y por qué dura tan poco el presente. Aunque, bien pensado, es mejor así. O peor. Da igual. Es como es. Tenemos que dar gracias al olvido. No podríamos guardarlo todo.

-Han sido siete.

-Nos empeñamos en vivir el presente y lo único que hacemos es fabricar pasado. Constantemente. El hombre no es más que una máquina de fabricar nostalgia. O mejor, de fabricar olvido. Bueno, te dejo que friegues. Mañana nos vemos.

-Sí, ya ha sido suficiente por hoy. Hasta mañana.

Se marchó, a pesar de que hacía mucho frío, con paso lento. Pensando en sus cosas y en que, probablemente, llegaría un tiempo en el que incluso echaría de menos estas horas absurdas de bar. O acaso, lo más probable, ni se acordaría de ellas. Mientras, tendría que seguir, de la manera que pudiera, fabricando pasado, pasando sus aparentemente inacabables páginas, camino ya de casa y pendiente, con cierta inevitable desgana, de lo que le depararía el día de mañana. Esa zanahoria.

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3 comentarios sobre “Perorata nocturna

  1. Es muy bueno eso de que somos máquinas que fabrican pasado y nostalgias. Pero lo hacemos siempre desde el presente, en realidad nunca salimos del presente ni aunque queramos. Presente continuo.

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