Retrato

Escribía en los márgenes de los libros a lápiz. Separaba con pulcritud y desagrado la cola de la pescadilla mordida por su propia boca de pez antes de empezar comérsela. Las monedas le resultaban repugnantes, siempre húmedas, tan frías. Le gustaba ocultarse en la espesura. La felicidad, que disfrutó en algunos periodos de su vida, no le parecía gran cosa. Se sentía siempre como si se hubiera escapado del colegio. Ver imágenes a cámara lenta le producía vértigo. Se entretenía quitándose las bolas del jersey. Un día escribió algo en un papel, lo introdujo en una botella y la lanzó al mar, para comprobar cómo, al segundo o tercer golpe de oleaje, la botella se estrellaba contra las rocas de la orilla. De la propia orilla. Hacía el imbécil con una prodigiosa naturalidad. Lo veía todo tan claro que no entendía nada. Le gustaba hacer planes. Nada más que planes. Fabricaba trampas simplemente por el placer de caer en ellas más tarde. Procuraba tener una coartada siempre, aunque no sabía para qué. Solo le gustaban las cosas que cabían dentro del hueco de una mano. Coleccionaba pedacitos de nada. Olvidó su conciencia dentro de un taxi. Prefería vivir despreocupadamente mientras un perrillo le mordisqueaba los bajos del pantalón. Empezó de cero y ahí sigue.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s