Llueve (8)

las tardes de lluvia dibujan negra
la frágil silueta de los árboles sin hojas
y diluyen sobre el asfalto
pequeños arcoíris de gasolina derramada

por no hablar de los corazones
a resguardo detrás de las ventanas
que no saben si acurrucarse aún más
o desperezarse y huir
hacia los bosques más húmedos y oscuros
en busca de uno de sus claros
para detenerse allí a cubierto de nada
y golpeados por una lluvia incesante
sentir por fin caer
cada gota -libre- por el cuerpo empapado
y hacerlo en silencio hasta que escampe

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