En las afueras

Llevo las botas manchadas de barro
y el humo de las fábricas en los ojos.
Camino por las cunetas pisando una hierba
exhausta entre restos de plásticos
y pañuelos de papel usados. Desperdicios
de vidas asomadas a la ventanilla de un coche
viajando demasiado deprisa hacia la nada.
El apocalipsis no nos cogerá por sorpresa.
Lo hemos roto en pedazos antes siquiera
de saber para qué servía.
Un aura de tranquilidad envuelve
unas casitas bajas en las afueras.
Pero es una falsa impresión. No hay salida
ni paz en los desvíos. La sombra de un árbol seco
es muy escasa. Muy parecida a la nuestra.
Alguien camina con una bolsa de plástico
llena de latas de comida. Un tren de mercancías
pasa despacio como si no acabara nunca de pasar.
Dios sabe que he dado muchas vueltas
para no llegar a ningún sitio. ¿Cuándo
empezó la función? ¿Ha terminado ya?
De los viejos cuarteles abandonados
quedan los puestos de vigilancia vacíos.
Todo está lleno de escombros y amapolas.
Los cuatro jinetes pasaron de largo por aquí.
No había nada que hacer y lo dejaron todo
tal y como estaba. Conviene llevar siempre
una navaja en el bolsillo. Por la noche
encenderemos un fuego con palés
y un poco de gasolina. Miraremos
las pavesas ascender en lo oscuro
hasta desaparecer. Aquellos hombres
han olvidado lo que decía el sermón de la montaña.

Anuncios

2 comentarios sobre “En las afueras

  1. “Todo está lleno de escombros y amapolas”, solo esa frase ya podría ser una poesía completa.
    Los paisajes de las afueras, su atrayente desolación.
    Muy bueno este “retal”. Mucho.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s