Una pluma

Un pájaro perdió una pluma. La sujeto ahora con los dedos sin saber qué hacer con ella. No me molesta, pero sigo sin saber qué hacer con ella. Es bonita, su arquitectura y líneas son perfectas. No quiero guardarla en alguno de mis bolsillos por temor a estropearla. Pero andar con ella en la mano, me resulta algo incómodo, me limita. Y cuando me cruce con alguien me resultará incluso ridículo, me sentiré innecesariamente ridículo. Especialmente porque no sé para qué la he cogido. Especialmente porque ahora no encuentro fuerzas, o valor, para deshacerme de ella. Tendré que llevármela a casa. Y allí no sabré dónde dejarla. ¿En algún lugar a la vista? ¿O en el fondo de un cajón? No lo sé. Haga lo que haga con ella, la ponga donde la ponga, siempre terminaré por preguntarme lo mismo, ¿por qué no la he tirado? Y allí, en el lugar donde la deje, pasará el tiempo, tal vez el resto de su inerte existencia, acompañándome y haciéndome esa pregunta. ¿Por qué me recogiste del suelo? ¿Por qué no me dejaste allí? ¿Por qué me llevaste contigo? Ahora la sujeto con cuidado y con firmeza, y de vez en cuando la hago girar entre los dedos y la miro. Sigo de vuelta a casa un poco incómodo por llevarme algo que no quiero llevarme, por llevarme algo que un pájaro perdió y encontré en el suelo, entre la maleza, y que me agaché a recoger y que no me atrevo a tirar. Ahora es como si fuéramos inseparables. Si me cruzara con alguien que llevara un sombrero de paja se la podría regalar para que lo adornara con ella. Todo tendría un sentido, aunque fuera una estupidez. Pero ninguna de las personas con las que me he encontrado lleva sombrero. Además, no me atrevería a dársela y sugerir que la podría colocar allí. No le encuentro otra utilidad a la pluma que hago girar continuamente entre mis dedos. También pienso en, cuando llegue a casa, hacerle un corte transversal en su extremo e intentar escribir con ella. Pero se me antoja otra idea extravagante y con muy poco recorrido. Probablemente la colocaré en un portalápices, entre los lápices, como un guiño a la escritura del pasado. Pero no será más que un estorbo. Está empezando a anochecer y ya estoy cerca del pueblo. Ahora me pregunto dónde estará el pájaro que perdió la pluma. Es ridículo. No sé si pasarme antes por el bar a tomar algo o ir a casa directamente. Pero al acordarme de la pluma que tenía en la mano supe que no podía elegir, no podía ir al bar con esa pluma en la mano. Aunque también podía tirarla en cualquier sitio y tomarme tranquilamente unas cervezas. Pero no lo hice. No podía hacerlo. Y regresé a casa con una pluma en la mano.

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6 comentarios sobre “Una pluma

  1. Creo que todos tenemos sueños de poder volar; coger una pluma es un acto instintivo que puede llevar el sueño un paso más cerca a la realidad.

    También somos muchos los que soñamos con poder escribir…

    (En este momento hay dos plumas -de ave- en el portalápices en mi mesa.)

    1. ¿De lo que escribo o de lo que leo?
      Si al menos fuera de pavo real, me podría abanicar con ella.
      Te escribo ahora mismo desde uno de los lugares más calurosos del planeta.

      1. Creo que te gano por un par de grados. Las Vegas Altas del Guadiana -que puedo ver a lo lejos, temblando entre la calima- no es buen lugar en verano. Los primeros días de calor fueron angustiosísimos, pero ahora, aunque no afloja, parecen más llevaderos. Uno parece que se acostumbra. Es difícil hacer nada.

        A veces me da la impresión de ser un poco cortante en mis respuestas. No es, ni de lejos, mi intención. Así que gracias de nuevo por tus comunicaciones.

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