Autocontrarretrato (23)

Tenía ideas, pero ya no sabía distinguir las buenas de las malas. Aún le sorprendían los datos que venían en su carné de identidad. Era como si fueran de otro. Sobrevivió a la tempestad, aunque algo despeinado. Se sentía como el letrista de un grupo instrumental. Era capaz de engañar sin mentir. Nunca rompió un plato, solo vasos y copas. Era muy calculador, pero hacía todos los cálculos mal. Tenía una mente preclara y muchas dificultades para llegar a fin de mes. Había perdido el interés por las cosas interesantes. Solo se podía abrir su corazón con un abrelatas. O a martillazos. Antes se ponía nervioso por motivos concretos. Tuvo la suerte de no tenerla nunca. Al final no le quedó más remedio que aparcar en doble fila.

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