Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘literatura siglo XX’

nota a pie de página

Para leer a David Foster Wallace -escritor de una intensa inteligencia- hay que tener los dedos ágiles. De repente, una de las innumerables notas que encuentras a pie de página -las personas se dividen en dos tipos: aquellas que abominan e ignoran las notas a pie de página y aquellas otras que las leen todas, hasta las más nimias o técnicas, con especial atención, como si en ellas se encontrara la clave para desentrañar el sentido del texto; si perteneces, lector, a las personas del primer grupo, está de más que sigas leyendo; incluso, creo, si eres de las del segundo grupo-, una de esas notas, digo, que te encuentras, inopinadamente, en cualquiera de los relatos o novelas de DFW, te lleva, ya que su extensión es claramente desproporcionada, no solo a la página siguiente, sino a la otra, y otra, y otra más. Los dedos pasan las hojas hacia adelante con miedo de perder no solo el hilo de la historia -que en DFW siempre se ramifica-, sino, físicamente ya, la página original en la que nació la nota. Cuando termina -si tienes la suerte de que esa nota a pie de página no contenga, a su vez -imagino horrorizados a los diseñadores que componen tipográficamente el texto- otras notas a pie no ya de página, sino a pie de la misma nota- esos mismos dedos han de volver a atrás. Así, al leer a DFW no solo ejercitas la mente.

Sin que tenga nada que ver, he descubierto -por casualidad y sin que esto tenga ningún sentido- un  paralelismo curioso entre escritores muy dispares, a los que tal vez solo una la intensidad de su inteligencia.

Anda reuniendo sus artículos y ensayos Rafael Sánchez Ferlosio y este año -o el pasado- ha salido a la luz el primer y -casi- inabordable volumen de los cuatro que hay previstos, y que acoge los textos relativos al lenguaje y la gramática. A modo de anexo se incluye la traducción que hizo el propio RFS de la “Memoria e informe sobre Víctor de Aveyron”, de Jean Itard, un texto clásico de comienzos del siglo XIX que cuenta la experiencia de este médico francés como responsable de la educación de un “niño salvaje” encontrado en 1799 en aquella región francesa.

Esta traducción tuvo una fortuna editorial bastante azarosa, ya que el propio traductor –RFS– añadió algunos comentarios, en forma de notas a pie de página, que no gustaron a los editores: la extensión de estas notas superaba a la del texto que las originó. Las primeras ediciones en castellano del libro de Itard obviaron estas notas o comentarios. Solo más tarde fueron publicadas.

Lo más curioso del caso es que el propio RFS ha dejado escrito que: “Aún estimo aquellas notas como mi mejor producto”.

 

Tal vez debería -ahora sí- cambiar el nombre -o mejor, completarlo- de este cuaderno. No es un cuaderno de notas, es un cuaderno de notas a pie de página. No me queda más que averiguar a qué página pertenecen. De qué libro.

Read Full Post »

bethlem

En lo último del refugio había un rodal de gentes con gallaruzas de vellones, con capuces peludos con olor a majada. Ponían sus manos de cepas a la lumbre despertando el rescoldo no como los magos hacían con el fuego divino de sus losas, sino como un fuego terrenal creado para el bien de los hombres. Conversaban mirando a una rinconada donde se guarecía un matrimonio de Nazareth: la mujer lisa, frágil de recién parida, aniñada por la maternidad; el marido tostado, maduro, con sayal fosco y el paño de su frente desatado, y se le juntaban la cabellera aceitosa y la barba que principiaba a encanecer.

Los pastores les daban agua y lienzos con que lavar y aviar el hijo y después se lo pusieron al pecho de la madre. Todo lo iban reflejando los gordos ojos de la jumenta que les trajo de su país y los de un buey echado detrás del pesebre que volvía su cuerna moviendo despacio las quijadas con un crujido de grama, dejando el humo de su morro caliente; y cuando paraba de rumiar se sentía mamar a la criatura.

Gabriel Miró, Figuras de Bethlem, 1916-17

Read Full Post »

thomas_hardy 2

La muerte de Thomas Hardy -eximio poeta y novelista inglés- originó un curioso conflicto.

En su testamento dejó bien a las claras su deseo de ser enterrado junto a su primera mujer, pero al ser una insigne figura de las letras del imperio británico, los jerarcas de la Cultura y de las Letras reclamaron su cuerpo para que fuera depositado en el Poets’ Corner de la Abadía de Westminster, lugar en el que yacen algunos de los principales literatos ingleses.

Como la segunda esposa del escritor insistía -curiosamente- en respetar el deseo final de su esposo, los prohombres de la Cultura y de las Letras -como siempre, ávidos de pompa y parafernalia- optaron por una solución salomónica.

Transigieron en que fuera extraído el corazón de Hardy para que fuera enterrado, como era su deseo, junto a su primera mujer. Ellos se quedarían con el cuerpo -especialmente frío, ya sin corazón siquiera- para que fuera incinerado y depositado, con todos los honores, en el Rincón de los Poetas de tan magnífica y magnificente Abadía.

En el mientras tanto, el corazón fue depositado encima de la mesa de la cocina de su casa, antes de trasladarlo al otro cementerio. Pero cuando fueron a por él, descubrieron el plato sobre la mesa vacío.

En un rincón de la cocina, el gato de la casa, con las pezuñas de las patas delanteras y el hocico llenos de sangre, se lamía los bigotes. Cuando vio que venían a por él con no muy buenas intenciones salió disparado a encaramarse a los tejados de las casas vecinas.

Como solución de emergencia, a uno de los criados de las casa se le ocurrió que había que ocultar cuanto antes la irreparable desaparición, y que para ello, no había más que sustituirlo por otro corazón. Todos se miraron con cierta aprensión. El criado dijo que ahora volvía.

Al rato regresó con algo envuelto en un papel de estraza que empezaba a empaparse con un líquido sanguinolento. Cuando lo destapó, vieron -aterrados- que apenas había diferencia. Todos en la cocina volvieron a mirarse con cierta aprensión.

Hasta que les explicó que lo había conseguido en la carnicería de la esquina. Todo el mundo sabe que apenas hay diferencias entre el corazón de una persona y el de un cerdo.

Así que obviaron la desaparición de la primitiva pieza de casquería y continuaron con la más modesta ceremonia de enterrar la segunda pieza de casquería junto a su primera -y aún, después de la muerte, amada- mujer.

El gato contempló toda la escena desde el tejado. De esta manera fueron cumplidos los deseos del escritor.

Read Full Post »

Vida de Alma

alma mahler 1904

En Viena, en el corazón mismo del decadente imperio austrohúngaro, condenado inevitablemente a una rápida desintegración, latían, sin embargo, las semillas del nuevo siglo XX. Las nuevas ideas en literatura, en música, en pintura, en ciencia, en arquitectura, en pensamiento, bullían imparables. Viena era el centro del mundo.

Y en el centro del mundo se hallaba una mujer.

Alma Schindler, de singular belleza, extraordinaria inteligencia y exquisita sensibilidad, tenía talento para la música, su gran pasión que la salvó de tantas cosas. Pero no pudo desarrolarla como quisiera, porque se vio envuelta por todas las corrientes de la cultura y el pensamiento del siglo XX, no solo de una manera teórica, sino envuelta en primera persona. Los más distinguidos talentos de la época se enamoraron de ella.

(Aunque la lista no es exhaustiva…) El pintor Gustav Klimt le dio su primer beso. El director teatral Max Burckhart se enamoro de ella. Así como el compositor Alexander von Zemlinsky. Tuvo un apasionado romance con el pintor Oskar Kokoschka, que no superaría perderla y volvió, durante todo su vida, a intentarlo una y otra vez.

En 1902 se casó con Gustav Mahler. El biólogo y músico vienes Paul Kammerer también se enamoró de Alma. A la muerte de Mahler, se casa con el joven arquitecto Walter Gropius, que más tarde fundaría la Bauhaus. Pero el matrimonio no funciona. Hasta que, tras separase de él, encuentra su verdadero amor, el novelista Franz Werfel, amigo de juventud de Kafka…

Pero no es mi intención hablar de Alma Mahler. Su vida es demasiado intensa y mis conocimientos -y ganas- demasiado escasos. No habría espacio, además.

Simplemente leí hace días con asombro el relato de su Vida, escrito por ella misma. Es una recopilación de sus diarios, que escribió metódicamente durante tantos años. Están llenos de impresiones, sentimientos y ráfagas de inteligencia. Pero esta vez no me he molestado en rescatarlas.

Solo el azar ha salvado estas frases. Como cuando escribe -y sabe de lo que habla- que:

Los más inteligentes rara vez son improvisadores. Les falta en cierto modo la imaginación.

O cuando, en plena y final mudanza -las tropas hitlerianas avanzan-, escribe con desánimo y lucidez:

Tengo que empaquetar ahora diez mil libros. Cuadros, partituras, preciosidades de todas clases. En el fondo no son más que chatarra ante la eternidad y un lastre en la vida diaria.

Son muchas las ideas que se suceden, al hilo de una vida tan intensa y trepidante, feliz en ocasiones e insoportablemente dolorosa en otras. Por eso termina la frase de su Vida, a modo de resumen, diciendo:

Cualquier persona puede hacerlo todo, pero tiene que estar, también, dispuesta a todo.

Aunque la que más me ha gustado -tal vez porque me ha resultado familiar- es ésta -ya sé que no es tan trascendente como las otras- con la que describe lo que solía hacer su padre -al que adoraba- cuando tenía problemas:

Si las cosas se le complicaban demasiado, se echaba a dormir o se ponía a escribir.

Read Full Post »

christmas_0002

Llegas a casa tarde, un poco despeluchado, y te refugias, agradecido, bajo la ropa de la cama. Afuera hace frío.

La luz de la mesilla parece apaciguarlo todo.

Si todavía el sueño puede esperar y la moderada -pero efectiva- ingesta de alcohol te permite leer durante un rato -a despecho del mundo-, no conozco lectura más recomendable para estos días de Navidad que un par de cuentos -precisos y conmovedores- de Truman Capote.

Uno de ellos es más dulce y sucede en el campo. El otro, es algo más amargo y transcurre en la ciudad. Son como dos caras de una misma moneda que comparte protagonista: él mismo, de niño.

Es difícil no contener las lágrimas al terminar de leerlos.

Aunque es mejor -infinitamente más cercano- hacerlo en un libro, en papel, si pincháis en las respectivas fotos, creo que aparecen.

Un recuerdo navideño

recuerdo_navideno_truman_capote

Una Navidad

una_navidad_truman_capote

–o–

Has llegado algo despeluchado a casa, pero ya puedes refugiarte, después de haber leído un rato, con una sonrisa, debajo del edredón hasta mañana.

(Ah, y feliz esto y próspero lo otro)

Read Full Post »

Nido precario

Miro los libros de casa mientras pienso en que algún día me desharé de ellos. O, algo peor, ellos se desharán de mí. Y es extraño, porque, aunque siento por ellos un amor ilimitado, sé que no me dolerá nada hacerlo. Ni a ellos, claro.

De la misma manera, la gente que siente lo mismo por los libros, cuando llega el momento del cambio de casa, o de iniciar una nueva vida, o de la separación, o de algo peor y definitivo, lo hace -con una mezcla de pena y alivio- tirándolos al contenedor de papel o dejándolos abandonados para que otro -alguien de la familia o el nuevo inquilino- lo haga, o malvendiéndolos en una tienda de segunda mano.

Por lo que nos den por ellos, nos tomaremos unas cervezas.

Así, por azar, en uno de esos tenduchos de libros usados, de segunda mano y viejas ediciones, encontré hace unos meses los Diarios de Ionesco. Lo absurdo no es que los encontrara -dos tomitos de bolsillo cogidos con una goma, para que el tomo I no perdiera al tomo II-, lo absurdo es que los comprara.

ionesco_diario_1

No me interesa mucho el teatro del absurdo -todo lo es- pero, tal vez por eso, me llevé a casa los Diarios del padre del teatro del absurdo. Aunque más absurdo aún es que los haya leído.

No sé mucho de Ionesco y creo que no he visto ninguna obra de teatro suya. En los años cincuenta y sesenta eran lo más. Ahora se representan mucho menos, pero en lugar de ser obras rompedoras y provocadoras, se han convertido en parte del repertorio de las compañías públicas y serias. Tienen ya el barniz oficial de la cultura.

Eugene Ionesco as a child Paris 1913

Ionesco nació en Rumanía -su padre era rumano- pero con un año de edad viaja a París -su madre era francesa- donde pasa su infancia. A los trece años vuelve a Rumanía, donde estudia y da clases hasta que en 1938 regresa a Francia para establecerse definitivamente.

Su teatro, más allá de ridiculizar las situaciones convencionales, expone, al final, la soledad radical del ser humano, su incapacidad para comunicarse y la falta de sentido de la condición humana. Aunque, a pesar de todo, sus obras están llenas de humor y situaciones cómicas.

ionesco_diario_4

Sin saber todo esto, me aplasté en el sillón algunos ratos tontos, leyendo las páginas de su diario. En él cuenta cosas como éstas:

Hace ya bastante tiempo que he nacido.

Hace, a la vez, mucho tiempo, y hace muy poco tiempo. Todavía no he llegado a comprender qué ha pasado. Me queda muy poco tiempo para comprender lo que todavía no he comprendido y no pienso apenas en poder lograrlo. Tampoco he llegado a admitir la existencia y a admitirme a mí mismo. No veo nada más allá de estos seres y estas cosas que me rodean y que me parecen enigmas, o casi. Me entiendo difícilmente con unos y con otras, o no me entiendo en absoluto, o raramente, ya que tampoco me entiendo conmigo.

He intentado siempre vivir, pero he pasado al lado de la vida.

Hay veces que, cuando lees, parece que pudieras -o debieras- haberlo escrito mismo. Pero te faltan las palabras. Las palabras que ahora has encontrado.

Va a hacer un año que, prácticamente, interrumpí este diario y esta búsqueda, esta exploración, en el bosque espinoso tan difícil de penetrar, en busca de mí mismo. De momento, no tengo la impresión de haber avanzado, ni de haber construido algo, ninguna decisión a la vista. Tengo la impresión de que no he llegado a conocer más que lo que ya conocía. Por otra parte, cabe preguntarse si hay algo que conocer, o alguien, si hay un alma oculta que se relevaría. No hay, quizás, más que esta maleza, estas espinas, este pedregal.

Creo que podría decir lo mismo acerca de lo que aquí vengo escribiendo.

ionesco_diario_3

También escribe párrafos como poemas. Como éste:

Vivo. Hace calor en el cuarto. Hay luz. Cojo un libro. Cuando tengo demasiado miedo, me acurruco en el instante. Nido precario.

O éste otro:

La luz más cegadora, la luz de Italia, el cielo más puro de Escandinavia en el mes de junio, no es más que penumbra cuando se la compara con la luz de la infancia. Hasta las nubes eran azules.

Pero no se crean, también hay páginas y páginas de una aridez suprema, pero, de vez en cuando, fulguran unas ideas, unos párrafos, unas palabras.

Read Full Post »

Varia

A menudo, los escritos marginales fuera de la producción considerada canónica o central de un escritor resultan perfectos para descubrir y seguir, de manera más fiable, el rastro más personal del autor en cuestión.

Hace un montón de años leí una antología de poemas de Wislawa Szymborska que me dejaron frío, aburrido y perplejo. Ya sé que debe resultar un verdadero infierno -o un verdadero e inacabable entretenimiento- traducir poesía. Y si el original es en lengua polaca, pues ni te cuento.

Pero el que tradujo los poemas merecía que lo fusilaran. O que al menos que pasara una buena temporada en galeras. No hacía falta conocer el idioma original para darse cuenta de que era una traducción mecánica, rígida y, lo que es peor, sin alma. Los versos caían como trocitos de hierro sobre una superficie que ni siquiera se rompía.

Pero, como me ocurre cada vez más a menudo, no quería hablar de esto.

Al cabo de los años, y de manera casual, me he vuelto a encontrar con Wislawa.

Wislawa_Szymborska_1

En una de esas librerías de segunda mano encontré este libro -sé que es una extraordinaria poeta y que el libro reúne algunas prosas suyas sin importancia y que debía intentarlo otra vez con su poesía y no perder el tiempo con estos escritos marginales suyos que nada aportan a la producción canónica o central de la autora, etcétera- pero este librito es el que me llevé, finalmente, a casa, no sin antes parar en los bares de siempre a tomarme unas cervezas.

Así he descubierto que no hay nada menos frío y aburrido que la manera de escribir de nuestra amiga. Es un prodigio de inteligencia y sencillez, cálida y escéptica al tiempo, lúcida siempre e irónica casi siempre, de una sabiduría desenfadada y un humor constante. Su escritura sencilla no es más que un puente tendido hasta el lector para que pueda recorrerlo en las dos direcciones.

Lecturas no obligatorias reúne pequeñas columnas aparecidas en periódicos o revistas. Tienen apariencia de reseñas pero no lo son. Son solo comentarios muy dispersos a propósito de libros, de libros que nunca se reseñan -ni aparecen- en los suplementos literarios.

Guías de todo tipo, libros de autoayuda, libros de divulgación científica o histórica, manuales y monografías absurdas… le sirven como pretexto para escribir. Porque como comenta:

Pronto me di cuenta de que no era capaz de escribir reseñas y que ni siquiera tenía ganas de hacerlo. Que en realidad soy, y quiero continuar siendo, una lectora amateur…

Así, cuando escribe acerca de una monografía en la que se explica cómo se construye un terrario, se pregunta¿por qué estoy leyendo este libro?– para reflexionar después:

Solo lo estoy leyendo porque, desde pequeña, me produce placer acumular saberes innecesarios. Y porque, después de todo, ¿acaso puede alguien saber de antemano qué será necesario y qué no lo será?

Siente también predilección por las guías de todo tipo -de viajes, de animales…- y por los libros de divulgación científica. Se vuelve a preguntar por qué los lee:

Entonces respondí que las publicaciones de este género nunca terminan ni mal ni bien, y que eso era justamente lo más me gustaba de ellas.

Wislawa_Szymborska_2

Cuando escribe la reseña de un manual en el que se describen y explican los caracteres de la escritura chinaEl alfabeto chino– nos confiesa que:

Vivir en este mundo y no saber nada acerca de la escritura china es un sinsentido. Aunque continúe sin saber nada realmente fundamental tras su lectura, ese nada ha perdido todo su sentido primitivo y ha adquirido una profundidad socrática.

Por árido o absurdo que resulte un libro, siempre encuentras algo. Continúa acerca de los caracteres chinos:

Así, por ejemplo, el signo que designa tranquilidad se compone de tres elementos pictográficos: tejado, corazón y vasija. Es un poema microscópico en sí mismo.

Y hay más:

…hay un signo que representa a la esposa -una mujer y una escoba- y otro a la amante -una mujer y una flauta. Desconozco la existencia de un signo que represente el ideal al que nos conducen todas las revistas para mujeres: la fusión de la escoba y la flauta.

Wislawa -me niego a volver a escribir su apellido- nos lleva de la mano, de libro en libro, por lugares inesperados y que sin embargo tenemos tan cerca. En inmejorable compañía. Porque como ella misma dice:

Y una cosa más, lo digo de corazón: soy una persona anticuada que cree que leer libros es el pasatiempo más hermoso que la humanidad ha creado.

Read Full Post »

Older Posts »